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lunes, enero 12, 2026

SERVI DOS COPAS

Serví dos copas, como en los viejos días, con ese tinto oscuro, denso y con historia, mezclando entre el aroma las viejas alegrías con el sabor agridulce que guarda la memoria. ​Miro el cristal, el color de la sangre y la tierra, ese cuerpo que el roble supo estructurar, y entiendo que la muerte no gana la guerra si el eco de tu voz me vuelve a acompañar. ​Un sorbo por los años de andar el camino, por las verdades dichas al calor del licor, porque no hay mejor cura que un hermano y un vino para aliviar el peso de cualquier dolor. ​Levanto mi mano, te busco en el viento, chocan los vidrios en un eco invisible y leal, bebo tu ausencia con un lento sentimiento, y te hallo en el fondo de este manantial.